Glosario · Nutrición y probióticos

Probiótico

En una frase

Un probiótico es un microorganismo vivo que, administrado en cantidades adecuadas, aporta un beneficio para la salud del huésped. Es la definición de la FAO/OMS que el consenso de la ISAPP mantuvo en 2014.

También se llama: microorganismo probiótico · bacterias probióticas · cepa probiótica

¿Qué es un probiótico?

La definición que se usa hoy procede de un grupo de expertos de la FAO y la OMS (2001-2002) y fue revisada por el panel de la International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP), que en 2014 la mantuvo con un pequeño ajuste gramatical (Hill et al., Nat Rev Gastroenterol Hepatol). Tiene tres condiciones: el microorganismo debe estar vivo al administrarse, en cantidad adecuada y con un beneficio para la salud demostrado en el huésped.

Esto deja fuera algunas cosas que a menudo se llaman probióticos sin serlo: los microorganismos muertos o sus fragmentos (que entran en el concepto de postbiótico), los alimentos fermentados sin cepas caracterizadas y el trasplante de microbiota fecal, que el consenso consideró una categoría aparte.

Para qué sirve conocer la cepa

Un probiótico se identifica por género, especie y cepa, por ejemplo Lacticaseibacillus rhamnosus GG. Esa última etiqueta importa: cepas de la misma especie pueden comportarse de forma distinta. La mayoría de los productos usan especies de Lactobacillus y géneros afines (reclasificados en 2020), Bifidobacterium, Streptococcus thermophilus o la levadura Saccharomyces boulardii.

Los mecanismos propuestos incluyen competir con patógenos, producir ácidos orgánicos, interactuar con el sistema inmunitario o reforzar la barrera intestinal. Que un mecanismo sea plausible no demuestra un beneficio clínico: ese se prueba con ensayos en la población y la indicación concretas.

Qué dice la evidencia

La evidencia es heterogénea. Para algunas cepas e indicaciones hay ensayos y metaanálisis favorables, por ejemplo en la diarrea asociada a antibióticos, aunque con resultados variables. Para otras, como muchos usos en salud mental o metabólica, los datos son preliminares. Los probióticos se toleran bien en general, pero en personas muy inmunodeprimidas o con catéteres centrales se han descrito casos raros de bacteriemia o fungemia, por lo que su uso debe valorarse con el profesional.

Un probiótico no tiene por qué colonizar el intestino de forma permanente: muchas cepas solo están presentes mientras se toman.

Ejemplo

Una pediatra revisa la etiqueta de un producto que una familia le muestra. Comprueba que figura la cepa completa, la cantidad de unidades formadoras de colonias declarada hasta la fecha de caducidad (no solo en la fabricación) y busca si esa cepa tiene ensayos en la indicación que le interesa. Con esa información decide si encaja en su plan, en lugar de valorar «los probióticos» como un grupo homogéneo.

Probióticos en Xenogene

Xenogene no vende probióticos ni recomienda productos concretos. Un análisis de la microbiota intestinal describe la composición de la microbiota, incluida la presencia de géneros como Lactobacillus o Bifidobacterium, pero no indica por sí solo qué probiótico tomar ni predice la respuesta. Esa decisión corresponde al profesional sanitario, que puede apoyarse en el resultado como contexto. El blog trata cómo comparar la evidencia de probióticos, prebióticos y otros complementos en la práctica clínica.

Preguntas frecuentes

¿Todos los probióticos sirven para lo mismo?

No. El efecto depende de la cepa concreta, la dosis, la formulación y la situación estudiada, y los resultados de un producto no deben trasladarse a otro. Por eso conviene fijarse en la identificación completa de la cepa y en los estudios que respaldan esa indicación.

¿Hay que tomar probióticos después de un antibiótico?

No hay una recomendación general. Algunas cepas se han estudiado para reducir la diarrea asociada a antibióticos, con resultados variables, pero no se puede afirmar que aceleren siempre la recuperación de la microbiota. La decisión debe valorarla un profesional sanitario.

¿El yogur y el kéfir son probióticos?

Son alimentos fermentados con microorganismos vivos, pero solo se consideran probióticos si contienen cepas definidas con un beneficio demostrado en cantidad suficiente. El consenso de la ISAPP de 2014 aceptó como excepción los fermentos del yogur por su efecto en la digestión de la lactosa.

Términos relacionados

  • Prebiótico

    Un prebiótico es un sustrato que los microorganismos del huésped utilizan de forma selectiva y que aporta un beneficio para la salud, según la definición del consenso de la ISAPP de 2017.

  • Postbiótico

    Un postbiótico es una preparación de microorganismos inanimados y/o sus componentes que aporta un beneficio para la salud del huésped, según el consenso de la ISAPP de 2021. Los metabolitos purificados no cuentan como postbióticos.

  • Simbiótico

    Un simbiótico es una mezcla de microorganismos vivos y sustratos utilizados selectivamente por microorganismos del huésped que aporta un beneficio para la salud, según el consenso de la ISAPP de 2020.

  • Microbiota

    La microbiota es la comunidad de microorganismos vivos (bacterias, arqueas, hongos, protozoos) que habita un lugar concreto del cuerpo, como el intestino, la boca, la piel o la vagina.

  • Lactobacillus

    Lactobacillus es un género de bacterias grampositivas que producen ácido láctico. Algunas especies, como L. crispatus, L. gasseri, L. iners y L. jensenii, suelen dominar la microbiota vaginal de muchas mujeres en edad fértil.

Contenido divulgativo para profesionales sanitarios y público general. No sustituye la valoración de un profesional sanitario: la indicación e interpretación de cualquier prueba corresponde al profesional que la solicita.

Actualizado el

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