Glosario · Disbiosis y patología
SIBO
En una frase
El SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado) es la presencia de un número excesivo de bacterias en el intestino delgado que se acompaña de síntomas digestivos como hinchazón, gases, dolor abdominal o diarrea.
También se llama: sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado · sobrecrecimiento bacteriano intestinal · small intestinal bacterial overgrowth
¿Qué es el SIBO?
El intestino delgado alberga muchas menos bacterias que el colon. La acidez del estómago, el peristaltismo, la bilis, las secreciones pancreáticas y la válvula ileocecal mantienen esa baja densidad. Cuando alguno de estos mecanismos falla, las bacterias pueden proliferar en un tramo donde compiten por los nutrientes, desconjugan sales biliares y fermentan los carbohidratos antes de que se absorban.
La guía clínica del American College of Gastroenterology (Pimentel et al., Am J Gastroenterol, 2020) lo define como un número excesivo de bacterias en el intestino delgado que causa síntomas gastrointestinales. Es, por tanto, un problema de localización y cantidad, no un cambio global de la microbiota; no equivale a la disbiosis del colon, aunque ambos conceptos se relacionen. La misma guía distingue el sobrecrecimiento de arqueas metanógenas (IMO, intestinal methanogen overgrowth), que produce metano.
Factores asociados y síntomas
Casi siempre hay un factor que lo favorece:
- trastornos de la motilidad intestinal (por ejemplo, neuropatía diabética o esclerodermia);
- cirugías que alteran la anatomía, como asas ciegas o resección de la válvula ileocecal;
- menor acidez gástrica, incluida la toma prolongada de inhibidores de la bomba de protones;
- divertículos del intestino delgado, enfermedad de Crohn o pancreatitis crónica.
Los síntomas habituales (hinchazón, gases, dolor, diarrea) se solapan con el síndrome del intestino irritable y con la malabsorción de azúcares, como la intolerancia a la fructosa. De ahí que el diagnóstico no pueda apoyarse solo en la clínica.
Cómo se estudia
- Cultivo de aspirado duodenal o yeyunal. Se considera la referencia y la guía del ACG propone un umbral de ≥10³ UFC/mL. Requiere endoscopia y la técnica no está estandarizada entre centros.
- Test de aliento con glucosa o lactulosa. Es no invasivo. Según el consenso norteamericano de 2017 (Rezaie et al., Am J Gastroenterol), un aumento de hidrógeno ≥20 ppm sobre el valor basal en los primeros 90 minutos se considera positivo, y un metano ≥10 ppm en cualquier momento define un resultado positivo para metano.
El test de aliento tiene límites conocidos: con lactulosa, un tránsito rápido puede dar falsos positivos; la glucosa se absorbe en los primeros tramos y puede no detectar sobrecrecimientos distales. El resultado se interpreta siempre junto con la historia clínica.
Ejemplo
Una gastroenteróloga atiende a un paciente con diabetes de larga evolución, distensión diaria y heces sueltas. Solicita un test de aliento con lactulosa que mida hidrógeno y metano. El informe muestra un ascenso de hidrógeno de 32 ppm sobre el basal a los 60 minutos, con metano bajo durante toda la prueba. Junto con la clínica, el resultado es compatible con SIBO de patrón hidrogenado; la decisión terapéutica y el estudio del factor predisponente corresponden a la especialista.
SIBO en Xenogene
Xenogene realiza el test de aliento para SIBO, que cuantifica hidrógeno y metano por cromatografía de gases y usa el CO₂ para corregir la calidad de cada muestra. El sustrato es lactulosa (10 g) o glucosa (75 g) según la indicación clínica, y las muestras se recogen durante 2-3 horas tras una preparación dietética previa. El informe incluye las curvas de ambos gases y, dentro de un panel integrado con análisis de microbiota, el asistente Sophia ayuda al profesional a relacionar el patrón de gases con el resto de marcadores.
La prueba se solicita con prescripción de un profesional sanitario, que es quien la interpreta. Para ampliar detalles de preparación y lectura del resultado, consulta la guía del blog sobre el test de aliento para SIBO.
Preguntas frecuentes
¿Qué síntomas da el SIBO?
Los más descritos son hinchazón, distensión, gases, dolor abdominal y diarrea; en el patrón con metano es más frecuente el estreñimiento. En casos avanzados puede haber malabsorción, pérdida de peso o déficit de vitamina B12. Ninguno es específico, por lo que la valoración corresponde al profesional sanitario.
¿El SIBO desaparece con tratamiento?
El tratamiento lo decide el especialista y suele combinar antibióticos con la corrección, cuando es posible, del factor que lo favorece. Las recaídas son frecuentes si esa causa de fondo persiste. La guía del American College of Gastroenterology de 2020 reconoce que buena parte de sus recomendaciones se apoyan en evidencia de baja calidad.
¿Se puede tener SIBO con estreñimiento en lugar de diarrea?
Sí. Cuando predominan las arqueas productoras de metano se habla de sobrecrecimiento de metanógenos (IMO), que se asocia con más frecuencia a estreñimiento. Por eso conviene que el test de aliento mida también metano y no solo hidrógeno.
Términos relacionados
- Test de aliento
Un test de aliento es una prueba no invasiva que mide gases en el aire espirado, sobre todo hidrógeno y metano, tras ingerir un azúcar, para estudiar la malabsorción de carbohidratos o el sobrecrecimiento bacteriano intestinal.
- Disbiosis
La disbiosis es una alteración de la composición o de la función de la microbiota respecto a lo que se considera compatible con la salud: pérdida de diversidad, de bacterias beneficiosas o sobrecrecimiento de otras.
- Microbiota
La microbiota es la comunidad de microorganismos vivos (bacterias, arqueas, hongos, protozoos) que habita un lugar concreto del cuerpo, como el intestino, la boca, la piel o la vagina.
- Intolerancia a la fructosa
Con este nombre se designan dos trastornos distintos: la malabsorción de fructosa, frecuente y de causa digestiva, y la intolerancia hereditaria a la fructosa (HFI), una enfermedad genética rara por déficit de la enzima aldolasa B.
Contenido divulgativo para profesionales sanitarios y público general. No sustituye la valoración de un profesional sanitario: la indicación e interpretación de cualquier prueba corresponde al profesional que la solicita.
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